El comportamiento del hombre es tan sólo una ínfima parte del comportamiento fractal de universo.
Por eso las metáforas describen tan acertadamente nuestras vidas.
lunes 14 de septiembre de 2009
miércoles 2 de septiembre de 2009
Sueñecito
Estaba alegremente de visita en los andes escarchados con diamantes. Traía una sonaja en la mano e iba montando un casechuara (especie de caballo pero con patas muy largas, ojos marrón, bigotes de gato y orejas redondas).
Un lindo sueño, dicen, es el guardían del descanso. Pero a pesar de mis heroicos esfuerzos sinápticos, mi descanso se vió interrumpido por un ¡Plop!
¿Pero qué clase de broma es esta? ¡No veo a Condorito caer!
Ahhh lo que se cae no es Condorito, son los restos del foco.
Ahhh lo que se cae además de los restos del foco son restos de mampara derretida
Ahhh lo que se cae además de los restos de la mampara derretida son restos de mampara incandescentes.
Ahhh lo que se cae además de los restos de mampara incandescentes son mis ingenuas expectativas de una vivienda perfectamente feliz. Se van así nadamás, felices como son y persiguendo las vibraciones que dejó a su paso el tren.
Pero así como un tren se va todas las noches, llega otro todos los días, dando pie a nuevos milagros. Ya fue un milagro haber salido, llegado, permanecido, cambiado, logrado y subido. Y ya entrados en materia de milagros, lo que sí es un verdadero milagro es que el piso no se haya caído.
Un lindo sueño, dicen, es el guardían del descanso. Pero a pesar de mis heroicos esfuerzos sinápticos, mi descanso se vió interrumpido por un ¡Plop!
¿Pero qué clase de broma es esta? ¡No veo a Condorito caer!
Ahhh lo que se cae no es Condorito, son los restos del foco.
Ahhh lo que se cae además de los restos del foco son restos de mampara derretida
Ahhh lo que se cae además de los restos de la mampara derretida son restos de mampara incandescentes.
Ahhh lo que se cae además de los restos de mampara incandescentes son mis ingenuas expectativas de una vivienda perfectamente feliz. Se van así nadamás, felices como son y persiguendo las vibraciones que dejó a su paso el tren.
Pero así como un tren se va todas las noches, llega otro todos los días, dando pie a nuevos milagros. Ya fue un milagro haber salido, llegado, permanecido, cambiado, logrado y subido. Y ya entrados en materia de milagros, lo que sí es un verdadero milagro es que el piso no se haya caído.
jueves 2 de julio de 2009
Otro sueño
Era un borracho que se creía rey y en su universo de rey había un castillo, una casa avandonada con ángeles y canguros. Yo era un angel, un ángel muy chismoso.
Ahí conocí al hijo del rey, un chico muy parecido a mi único recuerdo de la pantalla negra musical.
Los hermanos del rey eran reyes de otros universos, unos más azules y más rojos. Cuando los tres cantaban todo era luz.
Los canguros sólo brincaban por ahí ocupandose de sus propios asuntos y por más que les aleteaba nunca tenían tiempo de jugar =(
Al otro lado de los ojos habían unas cacatúas, que presumían sus plumas a una coquita, la que a su vez les presumía su fastidioso canto. A su lado una urraca picoteaba apurada los restos putrefactos de un polluelo.
Más cosas pasaban del otro lado de mis ojos la noche que antes de dormir saqué del archivo muerto el expediente del gato blanco con audífonos verdiazules.
Recordaría más cosas, pero no, no quiero.
Ahí conocí al hijo del rey, un chico muy parecido a mi único recuerdo de la pantalla negra musical.
Los hermanos del rey eran reyes de otros universos, unos más azules y más rojos. Cuando los tres cantaban todo era luz.
Los canguros sólo brincaban por ahí ocupandose de sus propios asuntos y por más que les aleteaba nunca tenían tiempo de jugar =(
Al otro lado de los ojos habían unas cacatúas, que presumían sus plumas a una coquita, la que a su vez les presumía su fastidioso canto. A su lado una urraca picoteaba apurada los restos putrefactos de un polluelo.
Más cosas pasaban del otro lado de mis ojos la noche que antes de dormir saqué del archivo muerto el expediente del gato blanco con audífonos verdiazules.
Recordaría más cosas, pero no, no quiero.
jueves 25 de junio de 2009
faltan palabras
Por qué faltan las palabras en mi pequeño mundo? Como ya regularmente me pasa, no es que no quiera decirlas... es que no quiero decirlas.
Todo sería más fácil si pudieran ver mi mente y escuchar desde lo más intimo todas las historias que hago y deshago a partir de un infimo suceso.
Drama? Sí, me fascina pero sólo cuando yo puedo ser la protagonista. A quien no le gusta ser el centro del universo?
Las palabras faltan para decir con franqueza un me gusta o un no me gusta. Si estuvieran disponibles tal vez estaría un poco más cerca de lo que quiero o más lejos de lo que no quiero. Tal vez. Pero me faltan y cada que las trato de alcanzar se van agujerando las paredes y agujerando posibilidades que ahora sólo viven en las historias que me invento.
Me gustaría tanto que fuera yo.
Pero aprendiendo de las reglas y sus lejanas excepciones hay palabras que debería grabar en el dorso de mis manos, palabras de idea sencilla pero difíciles de aceptar.
Mano derecha: cada quien hace lo que quiere.
Mano izquierda: Si no lo haces es porque no quieres.
Tal vez si logro entender, las palabras broten.
Todo sería más fácil si pudieran ver mi mente y escuchar desde lo más intimo todas las historias que hago y deshago a partir de un infimo suceso.
Drama? Sí, me fascina pero sólo cuando yo puedo ser la protagonista. A quien no le gusta ser el centro del universo?
Las palabras faltan para decir con franqueza un me gusta o un no me gusta. Si estuvieran disponibles tal vez estaría un poco más cerca de lo que quiero o más lejos de lo que no quiero. Tal vez. Pero me faltan y cada que las trato de alcanzar se van agujerando las paredes y agujerando posibilidades que ahora sólo viven en las historias que me invento.
Me gustaría tanto que fuera yo.
Pero aprendiendo de las reglas y sus lejanas excepciones hay palabras que debería grabar en el dorso de mis manos, palabras de idea sencilla pero difíciles de aceptar.
Mano derecha: cada quien hace lo que quiere.
Mano izquierda: Si no lo haces es porque no quieres.
Tal vez si logro entender, las palabras broten.
domingo 7 de junio de 2009
La lista
"Sabrás quien es cuando te pregunte ¿Qué necesitas para ser feliz?"
- Patas de chapulín
- Zurcidos invisibles
- Una escaleras con sombrero y ojos
- Un buen viaje
- El carácter de una vaca
- Polvo de hada
- Un impermeable de lágrimas
- Pasto en mis pies
- Una botellita vacía de perfume
- Una barca para cruzar el Amanogawa
- El corazón de un gato
- Escuchar su lista
El rumbo
Con el silbido de los pájaros nocturnos se ha acompañado perfectamente la duda.
Hace tiempo que cambié la dirección de mis sueños y ahora me devoran la impaciencia y la curiosidad. ¿Hasta donde llegará este otro camino empedrado?
Y no es tan fácil como cuando sueño que puedo volar y volverme aire al lado de los delfines plateados, aquí me muevo con los pies y manos.
Los apegos pesan más que la propia gravedad, pero solo hay una forma de vivir y es viviendo.
Hace tiempo que cambié la dirección de mis sueños y ahora me devoran la impaciencia y la curiosidad. ¿Hasta donde llegará este otro camino empedrado?
Y no es tan fácil como cuando sueño que puedo volar y volverme aire al lado de los delfines plateados, aquí me muevo con los pies y manos.
Los apegos pesan más que la propia gravedad, pero solo hay una forma de vivir y es viviendo.
jueves 19 de febrero de 2009
martes 13 de enero de 2009
ciao
La casa azul elevaba por los aires su caparazón, recorriendo en segundo piso las nubes suavelinas que volaban, cada una por los senderos rotos y absurdamente repavimentados con ilusiones rotas por los rayos del desgane. Y temblaba el aire y temblaba el suelo con cada paso de las hormigas rojinegras que dirigían respetuosamente sus antenas al pasar frente a mi fantasma y cantaban con coraje y determinación una canción de adiós.
Ciao ciao ciao bella ciao ciao ciao bella ciao bella ciao bella ciao.
Ensimismadas recorrian la platilla del inusitado puente-campamento entre su migajas y el angustioso hervidero. Pasado el momento de respeto cantaban, reían y comían la deliciosa masa artificiosamente azucarada y con euforia no mayor a su sinismo miraban desdeñosas a Don Búho, que gemia por heridas en las patas lastimadas con intentos de escapar de la casa de madera de abajo de la volcana.
Una mañana despertó la mujer y no encontró al guardian de sus pies. Se había fugado tras descubrir que su interés estaba en un vapor lejano a esas latitudes. Había subido del lago de los reyes un domingo caluroso y ahora trataba de alcanzar la cabellera de un meteorito que pasaba por ahí.
La mujer lloró y de sus manos salió un hilo de blanca sangre dura y fría. Descuajada se enredo entre las piedras hundidas y la tierra la bebió y la escupió tantas noches y tantos días como le fue terrenalmente posible.
Ese dominguero día-noche, Mr. Búho sollozó un mucho más. La pata herida lo quemaba y lo anclaba más que nunca a su prisión ciclónica. Suspendido en el tiempo regresó ahuyentando a la buena suerte de su jaula oscura tibia, recibiendo una vez más las visitas de curiosos que no creían cuando escuchaban que una casa se había mudado de casa, llegando hace cien años a su segundo hogar.
Yo no creía que en esa casa habrían mil casas más y tampoco creía que mi casa podrían ser mil casas más.
Ciao.
Ciao ciao ciao bella ciao ciao ciao bella ciao bella ciao bella ciao.
Ensimismadas recorrian la platilla del inusitado puente-campamento entre su migajas y el angustioso hervidero. Pasado el momento de respeto cantaban, reían y comían la deliciosa masa artificiosamente azucarada y con euforia no mayor a su sinismo miraban desdeñosas a Don Búho, que gemia por heridas en las patas lastimadas con intentos de escapar de la casa de madera de abajo de la volcana.
Una mañana despertó la mujer y no encontró al guardian de sus pies. Se había fugado tras descubrir que su interés estaba en un vapor lejano a esas latitudes. Había subido del lago de los reyes un domingo caluroso y ahora trataba de alcanzar la cabellera de un meteorito que pasaba por ahí.
La mujer lloró y de sus manos salió un hilo de blanca sangre dura y fría. Descuajada se enredo entre las piedras hundidas y la tierra la bebió y la escupió tantas noches y tantos días como le fue terrenalmente posible.
Ese dominguero día-noche, Mr. Búho sollozó un mucho más. La pata herida lo quemaba y lo anclaba más que nunca a su prisión ciclónica. Suspendido en el tiempo regresó ahuyentando a la buena suerte de su jaula oscura tibia, recibiendo una vez más las visitas de curiosos que no creían cuando escuchaban que una casa se había mudado de casa, llegando hace cien años a su segundo hogar.
Yo no creía que en esa casa habrían mil casas más y tampoco creía que mi casa podrían ser mil casas más.
Ciao.
sábado 29 de noviembre de 2008
Tokio Blue
La luz verde de ayer se ha convertido en noche azul, con sombras y tenues transparencias que calan cada uno de los perfiles de los objetos que chocan ante mi.
No es el efecto de átomos de carbón enlazados con hidrógeno y oxígeno, es el efecto de la reflexión del abandono.
¿Qué quiero ser? Aún no lo se, pero estoy segura de que lo que no quiero es ser un puente.
No es el efecto de átomos de carbón enlazados con hidrógeno y oxígeno, es el efecto de la reflexión del abandono.
¿Qué quiero ser? Aún no lo se, pero estoy segura de que lo que no quiero es ser un puente.
No te creo
Alguna vez las palabras bastaron para dar crédito a las aseveraciones de la humanidad, mismas que con el tiempo llegaron a deber más que el gobierno gringo. Entonces necesitaron avales: lágrimas, risas desenfrenadas, brincos, aplausos, gemidos y otros tantos apoyos visuales más eficaces que un power point. Por eso ahora nadie me cree ante la ausencia de la dramatización cuando digo que entiendo a la perfección, que me emociono hasta el tuétano o que invade a mi ser un inmenso dolor. No me interesa la credibilidad de otros deudores, por eso sólo tengo tarjeta de débito, por eso me fastidia tanto ver el estado de cuenta.
-No te creo.
-Pues no me creas.
-
-.
-No te creo.
-Pues no me creas.
-
-.
Por morder la cazuela
Cuánta sabiduría encerrada en las palabras de un taxista "23 años son suficientes para alejarse de la dulzura." No es sólo por mi asco natural a las cosas extremadamente dulces que no están extremadamente heladas, ni por las cuantiosas decepciones que se lleva un carácter terso, ni por la preocupación de las enemigas calorías, ni por el fingido profesionalismo mientras que en realidad imagino a un borrego saltarín; no es el tiempo perdido chocando con las paredes. No. Y citando la canción que flota en shuffle por aquí "No soy dulce" y mucho menos me asemejo a una hormiga que anda por la vida saboreando terrones sin pensar en sus muelitas, y luego de que el dolor llegó a consumir el 97% de mi ram: MENOS.
Puente
Con el sol a cuestas y en la cúspide de una rebanada de pirámide urbana, sentía la brisa matutina que despertaba una a una las palmeras de los brazos. Nada de lo que dijo el viejo habría tenido sentido sin sus últimas palabras. Los locos son los que menos saben de sutilezas y así se desató el huracán: rayos y rayos, viento deseoso de arrasar con todo, vacas volando, burros casi ahorcados, gatos perdidos y una que otra raíz que se aferra a la tierra; pero todo es inútil y más cuando el huracán viene así de seco, porque no hay agua que amortigüe le caída de las cosas pero tampoco hay muertos, sólo zarandeados. Y a la hora de revisar los daños y antes de terminar de cruzar periférico termina la canción. Un hombre pide monedas y me recuerda la cuenta regresiva para la próxima quincena.
Un viaje sin importancia
Cinco horas en el limbo esperando llegar a la fuente donde habría de refrescar los cansados pensamientos. La llegada fue salida y al salir sentía que entraba, tal vez el aire caliente o los constantes delirios de encontrar en cada uno de los desconocidos rostros, el antifaz del anonimato, que hacían del camino una pasarela en donde era preciso poner la cabeza muy en alto y el dinero bien guardado. Por segunda vez el control del mundo propio.
Nada ni nadie a quien perder, nada que fingir y nada que esperar. Tal vez buscaba en la sal el sabor que había perdido en todo un año de recuerdos, ambiciones, sospechas y nueces. O tal vez no, tal vez no buscaba nada, tal vez no buscaba porque ahora quería ser yo la buscada, así obtuve el firme propósito de ya no huir de los buscadores. Sólo una última vez: "No, gracias, no fumo y quiero estar sola."
No, en realidad no quería estarlo, pero en cada una de las batallas a muerte donde la resquebrajada ánima se golpeaba a sí misma, salía triunfante el súper yo diciendo "perdón, no es que no me interese, pero no estoy buscando a nadie."
Y nadie llegó.
Nada ni nadie a quien perder, nada que fingir y nada que esperar. Tal vez buscaba en la sal el sabor que había perdido en todo un año de recuerdos, ambiciones, sospechas y nueces. O tal vez no, tal vez no buscaba nada, tal vez no buscaba porque ahora quería ser yo la buscada, así obtuve el firme propósito de ya no huir de los buscadores. Sólo una última vez: "No, gracias, no fumo y quiero estar sola."
No, en realidad no quería estarlo, pero en cada una de las batallas a muerte donde la resquebrajada ánima se golpeaba a sí misma, salía triunfante el súper yo diciendo "perdón, no es que no me interese, pero no estoy buscando a nadie."
Y nadie llegó.
domingo 9 de noviembre de 2008
Mr. Karaoto
domingo 26 de octubre de 2008
sábado 13 de septiembre de 2008
Blanca
Cuando conozco a alguien la meto o en el cajón de los felinos o en el cajón de los perros. Lo hago por sus movimientos, por su mirada, por sus temores y sus deseos. Es fácil, un perro siempre esta moviendo la cola, es cariñoso y para tener su cariño sólo basta acercarse un poco, es dulce, amable y tal vez se enfade pero perdona en seguida; da cariño y necesita de él.
Un gato es diferente, no necesita mucho cuidado y parecería que no cuida de ti, pero el hecho de que se acerque puede significar dos cosas: una, que quiere obtener algo y dos, que has logrado traspasar la barrera que no cualquiera logra. Claro, hay diferentes tipos de gatos, los que viven siempre dentro de una casa y están más que acostumbrados a la manipulación humana y los que que viven fuera.
Mucho de lo que se de las personas lo aprendí con Blanca y con Blanca. Un apelativo correcto para ambas y aunque pareciera poco específico jamás se prestaba a confusión.
Una perrita rescatada de un accidente y una gatita que llegó siendo deseada.
Primero era Fígaro, luego llegó Blanca, ya no era tan pequeña, manteca en los bigotes, buena comida, un gran jardín y miles de lagartijas que perseguir.
Blanca es muy juguetona, con un rostro hermoso y por demás tierno y una cola incesante. Ella no ladra a desconocidos como los demás; ladra cuando, aún faltando una calle, alguien de la familia se dirige a la casa.
No recuerdo en qué año llegó exactamente Blanca, pero sí recuerdo que ella era el ser con quien más he pasado tiempo. Hace más de diez años que desde que llegaba a casa, además de los ladridos, me recibía un maullido. Se paseaba entre mis pies, ronroneaba discretamente y se sentaba a mi lado hasta que llegaba alguien, entonces seguía su vida, se iba de juerga, se asoleaba o se dormía en las sillas rojas de terciopelo que en un segundo quedaban nevadas por su pelo.
A veces, cuando era la hora de la comida o la familia estaba reunida, se acercaba amablemente a acompañarnos a comer o se acostaba en la alformbra para juguetear un poco, como complaciéndonos con su gracias. Y aunque parecería que mi papá le daba miedo, se le acercaba poco a poco buscando una caricia.
En las noches más frías que pasaba frente al monitor, conseguí que se acostara en mis pies y entonces ya no tenía frío.
Volvió el tumor y Blanca se está muriendo.
Un gato es diferente, no necesita mucho cuidado y parecería que no cuida de ti, pero el hecho de que se acerque puede significar dos cosas: una, que quiere obtener algo y dos, que has logrado traspasar la barrera que no cualquiera logra. Claro, hay diferentes tipos de gatos, los que viven siempre dentro de una casa y están más que acostumbrados a la manipulación humana y los que que viven fuera.
Mucho de lo que se de las personas lo aprendí con Blanca y con Blanca. Un apelativo correcto para ambas y aunque pareciera poco específico jamás se prestaba a confusión.
Una perrita rescatada de un accidente y una gatita que llegó siendo deseada.
Primero era Fígaro, luego llegó Blanca, ya no era tan pequeña, manteca en los bigotes, buena comida, un gran jardín y miles de lagartijas que perseguir.
Blanca es muy juguetona, con un rostro hermoso y por demás tierno y una cola incesante. Ella no ladra a desconocidos como los demás; ladra cuando, aún faltando una calle, alguien de la familia se dirige a la casa.
No recuerdo en qué año llegó exactamente Blanca, pero sí recuerdo que ella era el ser con quien más he pasado tiempo. Hace más de diez años que desde que llegaba a casa, además de los ladridos, me recibía un maullido. Se paseaba entre mis pies, ronroneaba discretamente y se sentaba a mi lado hasta que llegaba alguien, entonces seguía su vida, se iba de juerga, se asoleaba o se dormía en las sillas rojas de terciopelo que en un segundo quedaban nevadas por su pelo.
A veces, cuando era la hora de la comida o la familia estaba reunida, se acercaba amablemente a acompañarnos a comer o se acostaba en la alformbra para juguetear un poco, como complaciéndonos con su gracias. Y aunque parecería que mi papá le daba miedo, se le acercaba poco a poco buscando una caricia.
En las noches más frías que pasaba frente al monitor, conseguí que se acostara en mis pies y entonces ya no tenía frío.
Volvió el tumor y Blanca se está muriendo.
lata de galletas
La chispa aguardaba temerosa dentro de la caja de galletas, esperando a que el quiampero llegara a liberarla. Ese día hubo una orden: ¡despierta!
Salí y vi a través de los ojos de una ardilla con cola pelona y crispada que el camino de madera se tornaba cóncavo, invitando a un generoso abrazo con rechinidos en los piés.
Corrí y corrí tratando de robar ese pequeño planeta; estiré un pié, el otro, el cuello, la mano y con a penas el roce de mi dedo saqué de su órbita a la codiciada burbuja y caí triunfante, derrotada, con satisfacción, miedo y mucho dolor.
Dos días regresé a casa donde las pesadas cortinas tapan con azul los rayos amarillos y mi felino favorito me miraba pidiendo mimos, reclamando todas esas noches de ausencia. De nuevo sopa caliente, leche, pan, caricias, empero, un profundo dolor frío que decidió acompañarme como mi necedad.
"No tuve lo que quería, pero sí lo que necesitaba".
Y luego de un par de semanas tercamente pisé, corrí, salté, sentí, me cansé; disfruté del olvido, abandonándome a la respiración agitada, latidos presurosos y esa chispa que había logrado escapar de su prisión de lata de galletas.
No se cuando me cure del esguince, pero bien valió la pena.
Salí y vi a través de los ojos de una ardilla con cola pelona y crispada que el camino de madera se tornaba cóncavo, invitando a un generoso abrazo con rechinidos en los piés.
Corrí y corrí tratando de robar ese pequeño planeta; estiré un pié, el otro, el cuello, la mano y con a penas el roce de mi dedo saqué de su órbita a la codiciada burbuja y caí triunfante, derrotada, con satisfacción, miedo y mucho dolor.
Dos días regresé a casa donde las pesadas cortinas tapan con azul los rayos amarillos y mi felino favorito me miraba pidiendo mimos, reclamando todas esas noches de ausencia. De nuevo sopa caliente, leche, pan, caricias, empero, un profundo dolor frío que decidió acompañarme como mi necedad.
"No tuve lo que quería, pero sí lo que necesitaba".
Y luego de un par de semanas tercamente pisé, corrí, salté, sentí, me cansé; disfruté del olvido, abandonándome a la respiración agitada, latidos presurosos y esa chispa que había logrado escapar de su prisión de lata de galletas.
No se cuando me cure del esguince, pero bien valió la pena.
jueves 14 de agosto de 2008
viernes 8 de agosto de 2008
miércoles 6 de agosto de 2008
martes 5 de agosto de 2008
lunes 4 de agosto de 2008
Backpack
La importancia de una mochila
Una noche más... un poco de dinero menos.
Siguiendo el consejo de un caballo, me interné en los senderos más transitados, preguntándome cómo ese viejo vampiro había podido sobrevivir tanto tiempo a la luz de los amaneceres con la canción de la felicidad. Tal vez, me decía, hayan sido los recuerdos de otros episodios prósperamente oscuros.
La noche continuaba y entre historia e historia salía a la luz la angustia de una vida solitaria. Instantes congelados en gelatina de bits artificiosamente plateada (como el flash seguido de los focos rojos que tanto asustaban a mi vieja amiga enamorada de un habitante de Extrancia).
Copas y copas circulaban flotando de mano en mano, de mesa en mesa y de boca en boca. Dos seres muy peculariares habían llorado por primera vez hace tanto tiempo. Y yo he llorado hace apenas un día, pero no por primera vez.
Un poco de cansancio, el beso en la mano, una cara muy larga y consejos de viejos caminantes y compañeros de camino me hicieron recordar que es una mochila la que guarda los tennis y el disfraz de una niña que le gusta jugar basketball por mera diversión y que en cuanto tocan sus pies una cancha, el mundo mide 13x23m.
Una noche más... un poco de dinero menos.
Siguiendo el consejo de un caballo, me interné en los senderos más transitados, preguntándome cómo ese viejo vampiro había podido sobrevivir tanto tiempo a la luz de los amaneceres con la canción de la felicidad. Tal vez, me decía, hayan sido los recuerdos de otros episodios prósperamente oscuros.
La noche continuaba y entre historia e historia salía a la luz la angustia de una vida solitaria. Instantes congelados en gelatina de bits artificiosamente plateada (como el flash seguido de los focos rojos que tanto asustaban a mi vieja amiga enamorada de un habitante de Extrancia).
Copas y copas circulaban flotando de mano en mano, de mesa en mesa y de boca en boca. Dos seres muy peculariares habían llorado por primera vez hace tanto tiempo. Y yo he llorado hace apenas un día, pero no por primera vez.
Un poco de cansancio, el beso en la mano, una cara muy larga y consejos de viejos caminantes y compañeros de camino me hicieron recordar que es una mochila la que guarda los tennis y el disfraz de una niña que le gusta jugar basketball por mera diversión y que en cuanto tocan sus pies una cancha, el mundo mide 13x23m.
Gessell
Muerte en GRUPO.
Otra pestaña cayó de su cuna.
La tarde cambió el olor a kiwi por una brisa sudorosa de metro. Una vez más estaba ahí, caminando por las venas de los cancerosos pulmones de la ciudad, justo diez minutos después de haber presenciado y participado en autopsias de entes sociales moribundos, mientras tomaba te negro light. Luego vino la rapiña. Como hienas jadeantes arrancamos la carne de esas muertas, lamimos huesos, escupimos pedazos de piel y reímos idiotas ante los gritos sordos de los ojos vidriosos de aquellas muertas para terminar aplaudiendo como focas sobre el castillo de arena construido de historias pasadas. Nivel D les llamaban a esos zombies con la vagina fundida a la barriga, que salieron caminando a casa después de la sesión. Gesell se retorcía en su tumba por haber bautizado ese instrumento.
Las luces se prendieron.
Ahora ya se lo que quieres.
Ahora te lo daré y por ello pagarás cualquier precio.
No, tu alma no me interesa, lo que quiero es tu dinero.
Otra pestaña cayó de su cuna.
La tarde cambió el olor a kiwi por una brisa sudorosa de metro. Una vez más estaba ahí, caminando por las venas de los cancerosos pulmones de la ciudad, justo diez minutos después de haber presenciado y participado en autopsias de entes sociales moribundos, mientras tomaba te negro light. Luego vino la rapiña. Como hienas jadeantes arrancamos la carne de esas muertas, lamimos huesos, escupimos pedazos de piel y reímos idiotas ante los gritos sordos de los ojos vidriosos de aquellas muertas para terminar aplaudiendo como focas sobre el castillo de arena construido de historias pasadas. Nivel D les llamaban a esos zombies con la vagina fundida a la barriga, que salieron caminando a casa después de la sesión. Gesell se retorcía en su tumba por haber bautizado ese instrumento.
Las luces se prendieron.
Ahora ya se lo que quieres.
Ahora te lo daré y por ello pagarás cualquier precio.
No, tu alma no me interesa, lo que quiero es tu dinero.
miércoles 30 de julio de 2008
Goteras
Al abrir la puerta descansó mi nervio paranoico. La noche era ideal para un asalto, lluvia, pocos transeúntes, ningún policía y un hombre sapo. EL hombre sapo me había mirado fijamente, yo seguí bajando las escaleras con el ritmo de mis latidos cada vez más presurosos y la vida no paraba, así como no paraban los profundos ojos del gato viejo que me aguardaba en la escalera, cómplice de la orca que descansaba en el sillón. Su mensaje era claro, no importaría a donde fuera, siempre me seguiría mi sombra. Una sombra nada divertida ante los divertidos, no platicadora ante los grandes conversadores, nada intelectual para los intelectuales y nada delgada entre las otras sombras que casi se desvanecían por las luces de alrededor. La sombra estaba algo débil y harta de las luces duras que la pronunciaban con un gorrito de fiesta doblado y mojado. La sombra tenía migraña de los giros de desesperación de las sombras moribundas, mi sombra era una de ellas. Cuando dejas atrás una parte de ti, mueres un poco, y mi sombra estaba muriendo.
Vive la difference!
fricción->diferencia ; movimiento->vida
La fricción de momentos pasados había abierto varias puertas, fintas, amagos, burlar al enemigo y de pronto recordé a un viejo gritando mi nombre esperando forjar un bruto cristal en bruto. "Adiós" es la palabra que vuelve a mi mente y a mis oídos "tal vez".
9:51 y he conseguido la llave.
Una vez más estoy en el limbo, muy bien acomodada, con una almohada de peluche y equipaje que pretende ser ligero mas no lo es. Mis manos han cambiado la ligereza por líneas que llevan a cuestas historias, promesas, dolor y esperanza. Hoy, quiero desvestirlas un segundo, dejar que descansen del viaje, recordarles que están en un lugar que no lo es, que sólo es el paso para llegar a las promesas.
Adentro sigue lloviendo.
Vive la difference!
fricción->diferencia ; movimiento->vida
La fricción de momentos pasados había abierto varias puertas, fintas, amagos, burlar al enemigo y de pronto recordé a un viejo gritando mi nombre esperando forjar un bruto cristal en bruto. "Adiós" es la palabra que vuelve a mi mente y a mis oídos "tal vez".
9:51 y he conseguido la llave.
Una vez más estoy en el limbo, muy bien acomodada, con una almohada de peluche y equipaje que pretende ser ligero mas no lo es. Mis manos han cambiado la ligereza por líneas que llevan a cuestas historias, promesas, dolor y esperanza. Hoy, quiero desvestirlas un segundo, dejar que descansen del viaje, recordarles que están en un lugar que no lo es, que sólo es el paso para llegar a las promesas.
Adentro sigue lloviendo.
miércoles 25 de junio de 2008
Suerte
Caminando por uno de los lugares antiguamente proclamados más bellos del mundo, refrescaba mis ojos con otros de mirada roja y limpia. Nunca antes el rojo vigilante me había significado la sangre de una vida, que a cada segundo se va borrando de la faz de la tierra, como evaporándose con los calores blancos del polvo de los zapatos. Por mi parte, los míos, estaban siendo refrescados con tímidos cadáveres de lluvia. Mientras, con aire sepulcral, un pescador negro mostraba arrogante un pez gigante, ofreciéndo a los árboles igualmente rojos; rojos de hambre, de sangre, sangre de soles artificiales que se dan a cada noche, junto con los que intentan dar contraste y juegan entre las hojas. Y en el cielo: la oscuridad. La oscuridad estúpida de una ciudad, cuyo negro no es el negro sino el gris. Gris arriba y gris abajo. En medio, hologramas.
En cada movimiento ocular había una salto de realidades, el charco, el lago, la mujer, el hombre, el cielo azul y el rojo, la rana, la hoja, la casa, el ladrón blanco, el azul, el de espacio, el de miradas y yo, ladrona de momentos.
La paradoja del día llegó cuando el camino para caminantes se acabó. Primero la máquina y luego el hombre. Esta vez, el hombre simplemente desapareció en un triángulo amarillo, seguido de rayas blancas que también iban desapareciendo. Aunque, en realidad ahí estaba el camino, siempre estuvo, sólo que fue sepultado por el mar negro, duro, caliente y frío como sólo un buen pedazo de gris sabe ser.
Había que conseguir una carroza verde ecológico para seguir con el camino de hologramas. Sin tardanza llegó uno que me dijo las dos verdades más grandes que he escuchado desde que celebré un año más de vida. Y de pronto salió de mi boca la explicación más sincera arrancada de lo más profundo de mi yo: Confío en la buena suerte, si no, no habría tomado este camino.
En cada movimiento ocular había una salto de realidades, el charco, el lago, la mujer, el hombre, el cielo azul y el rojo, la rana, la hoja, la casa, el ladrón blanco, el azul, el de espacio, el de miradas y yo, ladrona de momentos.
La paradoja del día llegó cuando el camino para caminantes se acabó. Primero la máquina y luego el hombre. Esta vez, el hombre simplemente desapareció en un triángulo amarillo, seguido de rayas blancas que también iban desapareciendo. Aunque, en realidad ahí estaba el camino, siempre estuvo, sólo que fue sepultado por el mar negro, duro, caliente y frío como sólo un buen pedazo de gris sabe ser.
Había que conseguir una carroza verde ecológico para seguir con el camino de hologramas. Sin tardanza llegó uno que me dijo las dos verdades más grandes que he escuchado desde que celebré un año más de vida. Y de pronto salió de mi boca la explicación más sincera arrancada de lo más profundo de mi yo: Confío en la buena suerte, si no, no habría tomado este camino.
domingo 15 de junio de 2008
El Gallito
jueves 1 de mayo de 2008
jueves 20 de marzo de 2008
stairway to heaven
Las llaves, la tarjeta, el teléfono, la libreta, agacha la cabeza, sube, no hagas ruido, no tanto como la ambulancia histérica que rompe el silencio enmarcado en pavimento. Un peldaño más, una mano, la otra, los pies vuelan, aire fresco y los ojos al cielo. Una vez más el caracol me ha llevado al cielo.
El cortinero necio a veces dice no entrarás fácilmente y es que cuando menos quieres hacer ruido se caen las llaves o el espejo que reposaba tranquilamente en la puerta, antes de ser miles de espejitos angulosos.
Tuve buena suerte, sigo viendo la luna hasta que cierro los ojos. También veo el techo de madera sangrante mientras pienso y pienso. Sigo siendo dueña de la hora de mi sueño, excepto por una noche: cuando decidí seguir decidiendo. Y así como se fue el funcionamiento del reloj, se fue la historia tormentosa basada en copos de nieve que caían sobre las dunas formadas por una mano; pirámides, ojos, estrellas, montes. Un adiós muy peculiar obligado por el motor principal que mueve mi osamenta.
Y cuando desperté el dinosaurio seguía ahí, la diferencia es que ahora ya no me importa.
El cortinero necio a veces dice no entrarás fácilmente y es que cuando menos quieres hacer ruido se caen las llaves o el espejo que reposaba tranquilamente en la puerta, antes de ser miles de espejitos angulosos.
Tuve buena suerte, sigo viendo la luna hasta que cierro los ojos. También veo el techo de madera sangrante mientras pienso y pienso. Sigo siendo dueña de la hora de mi sueño, excepto por una noche: cuando decidí seguir decidiendo. Y así como se fue el funcionamiento del reloj, se fue la historia tormentosa basada en copos de nieve que caían sobre las dunas formadas por una mano; pirámides, ojos, estrellas, montes. Un adiós muy peculiar obligado por el motor principal que mueve mi osamenta.
Y cuando desperté el dinosaurio seguía ahí, la diferencia es que ahora ya no me importa.
pirañas
En la sala de la casa de la recientemente difunta abuela, alguna vez jugué con un caracol de mar. Y ahí, sobre el cemento rojo y pulido por el uso, saltaba con parpadeos de un lugar a otro viendo cosas que nunca antes había visto. Era la selva encontrada entre el follaje de la higuera y los cientos de plantas que invadían poco a poco las antiguas casas de borregos e iban desapareciendo el caminito. A veces creía y quería escuchar monos. En la casa de la abuela-bisabuela maternal vivía un océano en la pileta. A veces el océano tenía pirañas, o peor aún: charales. Entonces metía rápido la mano cuando sacaba agua con la jícara, el agua helada me llegaba hasta el codo y al sacar la mano mientras el aire tibio devolvía temperatura, veía el vaivén hipnótico del agua de la pileta, esperando a que se asomaran las pirañas para tratar de recuperar mi mano y saciar su hambre.
Además de las pirañas, siempre esperé ver cara a cara a la rata del drenaje, al nahual, al sincuate, al chupacabras y bueno, para qué mentir... también esperaba ver a la llorona. Lo esperaba, mas no lo quería.
Pero lo que siempre quise y esperé fue ver a Avarim. Ayer lo recordé. Lo había olvidado como miles de cosas que olvido, como el miedo al fin del mundo, a la llegada de los extraterrestres, a una enfermedad mortal, a un asalto o a la roca que en sueños vi que aplastaba a la ciudad.
Además de las pirañas, siempre esperé ver cara a cara a la rata del drenaje, al nahual, al sincuate, al chupacabras y bueno, para qué mentir... también esperaba ver a la llorona. Lo esperaba, mas no lo quería.
Pero lo que siempre quise y esperé fue ver a Avarim. Ayer lo recordé. Lo había olvidado como miles de cosas que olvido, como el miedo al fin del mundo, a la llegada de los extraterrestres, a una enfermedad mortal, a un asalto o a la roca que en sueños vi que aplastaba a la ciudad.
sábado 9 de febrero de 2008
Lejos de casa
1,2,3,4,5,6,7,8,9...
Un día abrí los ojos y estaba en casa.
Sopa caliente, limonero, besos en el cachete, pellizcos, risas, colas de gato que salen de por debajo del sillón, pasto, duraznos, tejocotes, higos, marometas, regaños, premios, fruta picada, nieve de limón, rodillas raspadas, bellotas, hojas de bugambilia, baños en tina, sol entrando por la ventana, unas manos que pasara lo que pasara decían no te preocupes.
Los tacones de mamá llegando y las pisadas de papá acercándose. Ruido de llaves chocando con la puerta y ese rechinido eterno al abrirla. Una cajita musical que me sorprendía con sus imanes y la bailarina deslizándose torpemente por el espejo que luego fue escondite para lo que comenzó a ser el cofre del tesoro.
Un día cerré los ojos deseando estar lejos de casa.
Hoy quiero llevar ladrillo por ladrillo y es fácil tener razones para estar lejos pero no hay razón que pueda contra las noches cuando dormida en la silla alguien prepare mi cama y me lleve a descansar, apague la luz y me desee dulces sueños.
No es miedo a estar sola.
Es miedo a estar sola.
Un día abrí los ojos y estaba en casa.
Sopa caliente, limonero, besos en el cachete, pellizcos, risas, colas de gato que salen de por debajo del sillón, pasto, duraznos, tejocotes, higos, marometas, regaños, premios, fruta picada, nieve de limón, rodillas raspadas, bellotas, hojas de bugambilia, baños en tina, sol entrando por la ventana, unas manos que pasara lo que pasara decían no te preocupes.
Los tacones de mamá llegando y las pisadas de papá acercándose. Ruido de llaves chocando con la puerta y ese rechinido eterno al abrirla. Una cajita musical que me sorprendía con sus imanes y la bailarina deslizándose torpemente por el espejo que luego fue escondite para lo que comenzó a ser el cofre del tesoro.
Un día cerré los ojos deseando estar lejos de casa.
Hoy quiero llevar ladrillo por ladrillo y es fácil tener razones para estar lejos pero no hay razón que pueda contra las noches cuando dormida en la silla alguien prepare mi cama y me lleve a descansar, apague la luz y me desee dulces sueños.
No es miedo a estar sola.
Es miedo a estar sola.
viernes 18 de enero de 2008
Había una vez...
Había una vez, en Letralandia, una jóven pareja de letras, la S y la C, lamentablemente pertenecían a la misma familia, por lo cual su amor era prohibido.
Una noche, cansados de esconder su amor, decidieron cruzar el portal de los paréntesis y salir a dar un paseo al bosque de las letras. Esa noche se dio el momento más romántico de todas sus letriles vidas: la O llena en el cielo, luciérnagas de caps lock brillando suspendidas en el aire, asteriscos tímidamente asomándose de entre las nubes y tildes caricias que pasaban con el viento.
9 meses después y ante las críticas chismosas y desaprobatorias de toda la familia e incluso del pueblo entero, nació el fruto de su amor prohibido.
El pequeño bebé había salido toditito a su padre, pero con la mirada de su madre.
Bueno, ellos lo querían ver así.
Otros comentaban aterrados: ¡Oh! ¡Su hijo nació con cola de cochino!

Una noche, cansados de esconder su amor, decidieron cruzar el portal de los paréntesis y salir a dar un paseo al bosque de las letras. Esa noche se dio el momento más romántico de todas sus letriles vidas: la O llena en el cielo, luciérnagas de caps lock brillando suspendidas en el aire, asteriscos tímidamente asomándose de entre las nubes y tildes caricias que pasaban con el viento.
9 meses después y ante las críticas chismosas y desaprobatorias de toda la familia e incluso del pueblo entero, nació el fruto de su amor prohibido.
El pequeño bebé había salido toditito a su padre, pero con la mirada de su madre.
Bueno, ellos lo querían ver así.
Otros comentaban aterrados: ¡Oh! ¡Su hijo nació con cola de cochino!

sábado 12 de enero de 2008
El Minerva San Pablo.
La versión remasterizada de la conversación de los del asiento de adelante.
No más explicaciones circulares. La realidad es una. Me quieres?
La pregunta obligada y dura. No hay más caminos.
Querer? Qué es querer?
Yo quiero el silbido del viento en mi oreja, quiero la música de los árboles cuando se mecen las ramas.
Pero te quiero? No lo se. Tal vez quiera estar contigo, pero no se si eso sea quererte o sólo querer tu presencia.
Si habláramos en términos matemáticos la cosa sería más fácil. 1/4 de mi te quiere, 1/4 aún no está convencido y 2/4 ni piensan en ti.
No más explicaciones circulares. La realidad es una. Me quieres?
La pregunta obligada y dura. No hay más caminos.
Querer? Qué es querer?
Yo quiero el silbido del viento en mi oreja, quiero la música de los árboles cuando se mecen las ramas.
Pero te quiero? No lo se. Tal vez quiera estar contigo, pero no se si eso sea quererte o sólo querer tu presencia.
Si habláramos en términos matemáticos la cosa sería más fácil. 1/4 de mi te quiere, 1/4 aún no está convencido y 2/4 ni piensan en ti.
Sonido de timbre.
Alguien baja.
El microbús sigue su camino con un pensativo pasajero que se pregunta cómo es que una simple pregunta arruinó su noche de sexo.
Cuando seamos gatos

(Un debraye más de hace un par de años)
Nos volveremos a encontrar cuando seamos gatos, entonces te diré: ayer tuve uno de esos sueños donde todo era normal, me dio mucho miedo.
Y escuchando los gritos de la noche nos pelearemos hasta sangrar. Sólo tu mirada y la mía en una danza de tentación y odio.
Pero hoy solo eres mi pesadilla, la más dulce y placentera de todas.
Esperaré perdida hasta encontrarte... cuando seamos gatos.
Nos volveremos a encontrar cuando seamos gatos, entonces te diré: ayer tuve uno de esos sueños donde todo era normal, me dio mucho miedo.
Y escuchando los gritos de la noche nos pelearemos hasta sangrar. Sólo tu mirada y la mía en una danza de tentación y odio.
Pero hoy solo eres mi pesadilla, la más dulce y placentera de todas.
Esperaré perdida hasta encontrarte... cuando seamos gatos.
jueves 3 de enero de 2008
El parque
Desde que caminé por ahí la primera vez, explorando el terreno, formando un mapa mental de la zona y aprendiéndome nombres de calles y locales, me pareció un lugar tranquilo. En ese momento las copas de los árboles hacían de cielo verde con estrellas fulgurantes y cometas negros con picos y plumas volaban de un lado a otro y caían, no de manera tan graciosa como los copos de pelusa que soltaban los árboles de barquillos para enanos. (Los enanos comen en barquillos pequeñas bolitas de madera que les llueven de los cielos, señaladas con una cruz como instrucción de el lado que habrá de ir arriba del barquillo)
Esa vez me senté en el cuadrante sureste, siempre me he sentido cómoda en el sureste, tal vez sea porque en mis años de escuela me despertaba muy temprano y gozaba viendo los amaneceres naranjas y dorados en las tierras altas de los gigantes y gracias a eso siempre recuerdo los puntos cardinales.
Un túnel que parecía un atajo me había llevado hasta ahí. Y mi reloj descompuesto señalaba que estaba en el lugar indicado. La fuente aún tenía agua y la brisa de líquido de dudosa potabilidad alcanzaba a rociar mis brazos aumentando el frío. Pasaba nada y todo al mismo tiempo: años, torbellinos, maremotos, fuegos fatuos y caminos recorridos.
Hoy pasé en auto frente a ese lugar pero con propósito distinto. Con una venda en los ojos, un pie en el vacío y con nadie que me diga: respira hondo, cuenta hasta tres, da un grito de poder y aviéntate!!!!. Pero sí con tres personas que me acompañan al pie de la peña y aunque se queden sentados escucho sus murmullos a lo lejos. Hoy no me da miedo aunque escuche los gritos de los que han caído heridos. Y seguiré "cuesta arriba" aunque termine en propiedad privada y haya un loco con una escopeta, aunque me espine las manos con las biznagas de entre las rocas cuando esté trepando, aunque haya barrancas... se que siempre coincidiré con alguien en el camino y justo como hace 6 años, caminaré en grupo por terrenos insospechados. Quizás nos rescaten o quien sabe, tal vez no sea necesario el rescate, porque la madrugada es corta y cuando sale el sol ya no me siento perdida.
Esa vez me senté en el cuadrante sureste, siempre me he sentido cómoda en el sureste, tal vez sea porque en mis años de escuela me despertaba muy temprano y gozaba viendo los amaneceres naranjas y dorados en las tierras altas de los gigantes y gracias a eso siempre recuerdo los puntos cardinales.
Un túnel que parecía un atajo me había llevado hasta ahí. Y mi reloj descompuesto señalaba que estaba en el lugar indicado. La fuente aún tenía agua y la brisa de líquido de dudosa potabilidad alcanzaba a rociar mis brazos aumentando el frío. Pasaba nada y todo al mismo tiempo: años, torbellinos, maremotos, fuegos fatuos y caminos recorridos.
Hoy pasé en auto frente a ese lugar pero con propósito distinto. Con una venda en los ojos, un pie en el vacío y con nadie que me diga: respira hondo, cuenta hasta tres, da un grito de poder y aviéntate!!!!. Pero sí con tres personas que me acompañan al pie de la peña y aunque se queden sentados escucho sus murmullos a lo lejos. Hoy no me da miedo aunque escuche los gritos de los que han caído heridos. Y seguiré "cuesta arriba" aunque termine en propiedad privada y haya un loco con una escopeta, aunque me espine las manos con las biznagas de entre las rocas cuando esté trepando, aunque haya barrancas... se que siempre coincidiré con alguien en el camino y justo como hace 6 años, caminaré en grupo por terrenos insospechados. Quizás nos rescaten o quien sabe, tal vez no sea necesario el rescate, porque la madrugada es corta y cuando sale el sol ya no me siento perdida.
domingo 30 de diciembre de 2007
el obligado post de fin de año

Lo lindo de los años es que cada uno es una la idea de que se tiene una oportunidad de comenzar de nuevo, y haciendo el recuento de mi comienzo 22 fue un ciclo de transiciones muy inteeeeeensaaaaaaas definiendo y refediniendo varios aspectos de mi, jugando a ser grande y a ser pequeña, riendo y llorando, muchas cosas han pasado y espero que muchas más sigan pasando.
Quiero que como el sol, mi órbita en espiral vaya a algún lado y que al final de mi tonalli pueda sonreír y decir: otraaa!!! otraaa! otraaa!!! y que como en los juegos mecánicos cuando digan nel! ya no hay más!!! que yo piense bueeeeeno, pero estuvo muy divertido =D y sorbiendo lo último de refresco en el vaso cierre los ojos y a volar!!!
Estoy convencida de que este será un año con mucha mucha buena onda y con muchos triunfos, si no, quiero q me devuelvan las entradas!!!
De nuevo vuelvo a vivir por años y no por trimestres, así que dando la bienvenida a este nuevo cambio de ritmo me despido de todo lastre y a darle átomos!!!
jueves 27 de diciembre de 2007
narices

La luz disminuye a la par que las pupilas se dilatan. Hay un avión que quiere entrar por una de ellas, por la derecha, pero las pestañas lo alejan y se posa en la nariz como mariposa que succiona polen y cuando acaba de tomarlo se va.
Perdón, me fui. Perdón, no me importó. Perdón, no me importa. Perdón, no siento este perdón. Lo que sí siento es que extraño unos ojos, porque en cuanto se apagó la luz me quedé viendo fijamente y después de posarme en varias narices pensé que había encontrado en un charco mi océano.
A veces lo creo, a veces no.
A veces, ni todas las voces puede ahogar la suya y ningún silencio puede callarla. Pero, a veces ni la recuerdo.
Y es que en esas veces en que me olvidan, yo olvido. Y me poso en otros rostros tratando de saber si logro estar en dos lugares a la vez: en otros ojos y en los míos.
Perdón, no debí decirlo, pero hay tantas cosas que no debo decir y las sigo diciendo, así que no hay mucha diferencia.
miércoles 26 de diciembre de 2007
sábado 15 de diciembre de 2007
lunes 3 de diciembre de 2007
caldo de pollo

me encontré con la imagen original de esto y fue lo primero que me vino a la mente jejejejeje así q con ayuda del buen fotochó hice los ajustes pertinentes.
lunes 17 de septiembre de 2007
Textura
Expo
domingo 16 de septiembre de 2007
un baño verde

Como a las 2 la luz que se filtra por la ventana del baño ilumina la tina y las paredes de azulejo verde pistache. Es la luz la que se describe en el camino y rebota inundandolo todo con un olor a jabón y shampoo de frutas, de repente los rostros formados por los restos de cemento dejan de ser brujas y son hombres con narices refinadas y un gesto de aprobación... gracioso tener a algunos franceces admirando la luz de mi baño. Una araña despistada ha entrado por la ventana dejando un tendedero de gotitas de agua. Me gusta aventar el agua al techo... sólo para ver cómo las gotas se vuelven pesadas y caen como lluvia fría dentro de mi baño, mientras toco las nubes recién salidas de la regadera. Y se escucha un piano al fondo, un piano con sus notas más agudas, como echas por pequeños alfileres picando un cubito de hielo y luego viene el silencio.
el silencio con sus pequeños ruiditos, los pájaros, ladridos, voces afuera y voces adentro, voces de todos y de nadie conocido, voces familiares que me dicen y me dicen cosas sin sentido. Latidos que se sienten por todo el cuerpo, cómo se irriga la sangre y cómo se relajan los músculos ante un chorro de agua caliente que abraza, resguarda y promete apapacharte siempre que te quedes ahí.
Lo mejor es cuando sales.
La ventana no sólo invita al sol, también al viento. Te acaricia con frescura y en su vasta energía arrastrada por el mundo te empuja a conquistarlo mientras inunda mis ojos de verde pistache.
el foco

...y que me pierdo de nuevo echando una ojeada a un caracol que volaba por mi ventana. Su rastro fluorescente pintó por un segundo las cortinas de nieve de limón. Y me quedé pensando: quién te dio permiso?, pasaste y revolviste el montón de hojas del jardín y por si fuera poco a tu paso te dejaste en cachitos. Ya no estás y estás aquí... burlón, sonriente... observador. Te crees muy listo porque te escondes detrás de mi y cuando volteo no te veo, pero cuando cierro los ojos te sientes seguro, pasas y rozas mi hombro, eso sí, no respiras para que no pueda notarte y yo sigo el juego... pero aunque no respires yo te respiro.
Nada nuevo... te sigo pensando y ni me di cuenta cuando el caracol se chamuscó las alas. oh! es un gusano! que asco!
miércoles 22 de agosto de 2007
lunes 20 de agosto de 2007
fire butteflies
10 years ago. Two children playing to understand the wind language. The curtain moves... answering questions. Future? Past? all is clearly unclear, dreams and wishes dancing like the fire butterflies in the wind, making circles and whispering a touch. Now that voice in my mind: the wind, eternal strange singing in the middle of the noise. And what if a cat cries? is the wet paper the only one that can be broken? Days goes bye and sometimes silence is not enough... so what would u do in my place? to forget the wall and put a curtain thinking in destiny is the perfect solution, and bite the lips is better. Sillent is not enough and the sky is so far. This is not a fairytail. Is my tail and i'm not a fairy. So what would u do? You're not in my place, you are in your place trying to understand your own world. This is not really happening. Keep your way... i just ask you for a while to see my eyes. i want to belive the wall can fall.
sábado 18 de agosto de 2007
domingo 12 de agosto de 2007
pared blanca... y techo igual
CUATRICROMÍA
Después de la lluvia de pintura todo quedó blanco más 4 colores.
El lugar de los colores se convirtió en la tierra prometida, nada ni nadie de los sobrevivientes parecían recordarla pues sus recuerdos poco a poco eran también sepultados por el cegador blanco, sólo había un destello de memoria que iba y venía a capricho de la palpitante esperanza cada vez más distante en su frecuencia. Sólo se aferraban a los extraños sombreros que por alguna casualidad un día encontraron revoloteando por el comedor. Sombreros verdes, rojos, amarillos y azules, todos definitivos... no había más.
Algunos días saboreaban los olores que llegaban de la mesa y precían venir recuerdos morados o naranjas; recuerdos de medios tonos que matizaron en elgún momento su pequeñita existencia. Pero sólo eran eso, recuerdos que se esfumaban al tiempo que la luz entraba y rebotaba en el blanco para lastimar sus ojos, era entonces cuando se aferraban más a sus sombreros intentando ocultar el rostro ante la cruel luminosidad y los sombreros se elevaban y su peso los devolvía a la pared, dando pequeños saltitos ciegos hacia donde su suerte los llevara.
Se rumoraba por ahí que alguna vez se había escuchado un grito de alegría por haber encontrado la tierra prometida, seguido de un grito de dolor al haber sido despojado de ella. Se rumoraba que al llegar ahí una fuerza poderoza los arrancaba y los clavaba en un blanco más profundo e inigualable, donde se reflejaba una luz superior que ahora sí los cegaba por completo
atrapándolos en la oscuridad.
-Colores!!!!!... y una luz!!!
-No vayas hacia la luz!!!... pero... es tan hermosaaaa!!!!*
noooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!
Y la tachuela resvaló y cayó debajo de la mesa...
donde la luz no alcanza a llegar y ahora no puede ver ni su sombrero. Muere poco a poco olvidada... pero habiendo vivido de nuevo y por unos segundos
el color.
_____
* JAJAJAJAJA
Después de la lluvia de pintura todo quedó blanco más 4 colores.
El lugar de los colores se convirtió en la tierra prometida, nada ni nadie de los sobrevivientes parecían recordarla pues sus recuerdos poco a poco eran también sepultados por el cegador blanco, sólo había un destello de memoria que iba y venía a capricho de la palpitante esperanza cada vez más distante en su frecuencia. Sólo se aferraban a los extraños sombreros que por alguna casualidad un día encontraron revoloteando por el comedor. Sombreros verdes, rojos, amarillos y azules, todos definitivos... no había más.
Algunos días saboreaban los olores que llegaban de la mesa y precían venir recuerdos morados o naranjas; recuerdos de medios tonos que matizaron en elgún momento su pequeñita existencia. Pero sólo eran eso, recuerdos que se esfumaban al tiempo que la luz entraba y rebotaba en el blanco para lastimar sus ojos, era entonces cuando se aferraban más a sus sombreros intentando ocultar el rostro ante la cruel luminosidad y los sombreros se elevaban y su peso los devolvía a la pared, dando pequeños saltitos ciegos hacia donde su suerte los llevara.
Se rumoraba por ahí que alguna vez se había escuchado un grito de alegría por haber encontrado la tierra prometida, seguido de un grito de dolor al haber sido despojado de ella. Se rumoraba que al llegar ahí una fuerza poderoza los arrancaba y los clavaba en un blanco más profundo e inigualable, donde se reflejaba una luz superior que ahora sí los cegaba por completo
atrapándolos en la oscuridad.
-Colores!!!!!... y una luz!!!
-No vayas hacia la luz!!!... pero... es tan hermosaaaa!!!!*
noooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!
Y la tachuela resvaló y cayó debajo de la mesa...
donde la luz no alcanza a llegar y ahora no puede ver ni su sombrero. Muere poco a poco olvidada... pero habiendo vivido de nuevo y por unos segundos
el color.
_____
* JAJAJAJAJA
miércoles 1 de agosto de 2007
lunes 11 de junio de 2007
-.-
el gato se sigue riendo
...resulta que el conejo se fue.El móvil que prometía nuevos senderos y un lugar al cual llegar se esfumó como nube de polvo lunar que siempre fue.
Y como sigue el cuento... la niña se sentó a llorar y a llorar. Sólo había una pequeña puerta y un pedazo de pan que decía cómeme y agua que decía bébeme.
Nunca antes de haberse encogido se había sentido tan sola y desamparada. A pesar de sus gritos y lloriqueos nadie llegó.
Pero esta vez no fue la chapa de una puerta la que le dio la respuesta... esta vez fue una hoja que de entre su océano blanco resaltaban unas letras... símbolos mudos que sólo gritan cuando los quieres oír. Libertad! -gritaban con un tono demi bold y en altas... grito más alto no podían susurrar.
La comezón nerviosa no se tardó en hacerse notar enrojeciendo la piel reseca por la sal de las lágrimas.
Entonces... sin la necesidad de comer el pan ni beber el agua salió mediamente de ese torcido mundo... pudo ver su casa... pero también seguía viendo a los flamingos, a la reina que ordenaba le cortaran la cabeza, al sombrero que rogaba por su presencia a la hora del té, a las flores que se burlaban de ella y... al conejo que se volvía a materializar en el aire.
Dos realidades unidas por un cordón umbilical que por más largo que fuera no se rompería; un útero que por más ancho no taparía una de las dos realidades... y por más delgado no permitiría ser atravezado.
...pero tenía un mapa otorgado por un librero que decía léeme, lástima que era muy mala ubicándose y se perdía hasta cuando imaginaba que era el chícharo dentro de un RÍO DE sopa, (deLiciOSo REMEDIO maternal) que triste que en eSos momentos no tenía a la mano la siniestra maravilla de google earth.
-cuándo se deshincharán los ojos?
-cuando dejes de llorar
-pero ya dejé de llorar
-no... las lágrimas siguen brotando
...y el gato se sigue riendo
mayelicia
Hoy seguí al conejo de cola plateada y orejas nacaradas, me retaba a alcanzarlo. Corrí y corri, cuando me cansé volé un rato y cuando vi que todo era de noche me detuve. Había llegado a la luna, y el conejo ahora era el mentado hombre en la luna que escucha pacientemente lo que las niñas de cabello chino le cuentan. Me dio la pata para ayudarme a subir un gran escalón pero resvalé y no le importó =( siguió saltando su camino.
Caí en el fondo de un cráter lleno de polvo lunar. Si los demás hombres de la luna me descubrían tal vez me podrían disecar!!! una alieníjena no estaba segura en ese cráter, así que trepé para salir y me escondí atrás de la pelusa del ombligo de la luna... si permanecía más tiempo en ese lugar terminaría convirtiéndome en una fiel lunática a merced de los caprichos de los conejos de cola plateada.
Pasé demasiado tiempo ahí.
El viento lunar hizo su trabajo con las piedras lunares que golpearon mi ahora lunar cabeza y los eclipses en mi piel brillaron por sí solos.
Vi pasar unos ojos lunáticos arrancados de la marea, ojos curiosos que sin tener boca sonríen y sin ser gatos ronronean.
Debo confesar que tuve la culpa... los miré demasiado, pero no me arrepiento porque ahora, cuando cierro los ojos están ahí, mirándome con curiosidad y sonriéndo como el conejo que me llevó a la luna.
Caí en el fondo de un cráter lleno de polvo lunar. Si los demás hombres de la luna me descubrían tal vez me podrían disecar!!! una alieníjena no estaba segura en ese cráter, así que trepé para salir y me escondí atrás de la pelusa del ombligo de la luna... si permanecía más tiempo en ese lugar terminaría convirtiéndome en una fiel lunática a merced de los caprichos de los conejos de cola plateada.
Pasé demasiado tiempo ahí.
El viento lunar hizo su trabajo con las piedras lunares que golpearon mi ahora lunar cabeza y los eclipses en mi piel brillaron por sí solos.
Vi pasar unos ojos lunáticos arrancados de la marea, ojos curiosos que sin tener boca sonríen y sin ser gatos ronronean.
Debo confesar que tuve la culpa... los miré demasiado, pero no me arrepiento porque ahora, cuando cierro los ojos están ahí, mirándome con curiosidad y sonriéndo como el conejo que me llevó a la luna.
martes 13 de marzo de 2007
...
puntos suspensivos que dan margen y piden a gritos continuar la historia.
Son tres puntos que juntos hablan de lo infinito de la vida, de los ciclos y círculos que se cierra y abren como trazando ochos, ochos acostados, que giran y vuelan, que forman estrellas y universos, donde el tiempo sólo es un requicito para que haya espacio y lo que importa no es eso, lo que importa es el ser, el ser que es no por su masa si no por si consciencia.
Con mis puntos suspensivos ruego porque pueda seguir soñando con los ojos abiertos y cerrados, ruego porque la magia inunde la vida...
Son tres puntos que juntos hablan de lo infinito de la vida, de los ciclos y círculos que se cierra y abren como trazando ochos, ochos acostados, que giran y vuelan, que forman estrellas y universos, donde el tiempo sólo es un requicito para que haya espacio y lo que importa no es eso, lo que importa es el ser, el ser que es no por su masa si no por si consciencia.
Con mis puntos suspensivos ruego porque pueda seguir soñando con los ojos abiertos y cerrados, ruego porque la magia inunde la vida...
tengo sueño
estoy viendo luces en el cielo y son de otra galaxia... a veces quiero ser astronauta y llegar flotando hasta allá... pero el sol queda muy cerca y quema... lastima... y mi traje no aguanta tanta presión y todo esto es un sueño... un sueño de borrachera o pachequez y no me gusta el jitomate crudo y todo tiene jitomate crudo!!!!! cómo hacer para que el cordón umbilical sea largo y me deje estar lejos de casa?... sin perder lo q tengo. quiero volar e ir botando un balón en las nubes... y que cada bote moldee su forma y se comprima el algodón de azucar y cruja cuando se moje con la saliva que te canta.
pero tal vez esas luces sólo sean el fantasma de una explosión estelar, tal vez no es mi tiempo, o tal vez son luces que salen de mi mismo planeta y rebotaron por allá... o es un agujero negro que trae cosas de no se donde y no se para qué. A veces siento que tengo esas estrellas en la mano y brillan palpitantes sólo para mi... a veces sólo siento el frío de la noche en mis brazos extendidos y la piel se me enchina y encojo el cuello e inevitablemente volteo al suelo, vuelvo a la gravedad que no me permite ir a conocer al viejo testarudo que vive en los anillos de saturno.
A veces el suelo brilla también y hay colores que lo alegran... a veces, las más... no se que hacer con mis ojos y observo al sujeto de al lado y trato de imaginar lo que piensa... y cuando lo noto mis ojos están en el cielo otra vez, mirando cómo la turquesa y la obsidianda se ablandan al paso de los pájaros que se burlan de mi, a veces yo soy quien se burla de ellos y de su ausencia
pero tal vez esas luces sólo sean el fantasma de una explosión estelar, tal vez no es mi tiempo, o tal vez son luces que salen de mi mismo planeta y rebotaron por allá... o es un agujero negro que trae cosas de no se donde y no se para qué. A veces siento que tengo esas estrellas en la mano y brillan palpitantes sólo para mi... a veces sólo siento el frío de la noche en mis brazos extendidos y la piel se me enchina y encojo el cuello e inevitablemente volteo al suelo, vuelvo a la gravedad que no me permite ir a conocer al viejo testarudo que vive en los anillos de saturno.
A veces el suelo brilla también y hay colores que lo alegran... a veces, las más... no se que hacer con mis ojos y observo al sujeto de al lado y trato de imaginar lo que piensa... y cuando lo noto mis ojos están en el cielo otra vez, mirando cómo la turquesa y la obsidianda se ablandan al paso de los pájaros que se burlan de mi, a veces yo soy quien se burla de ellos y de su ausencia
viernes 9 de febrero de 2007
miércoles 10 de enero de 2007
Sad is brown
¿cómo otorgarle un color a un sentimiento?es atrevido decir que la tristeza puede ser café... porqué no decir simplemente que es azul?
así como un cielo puede ser rojo, el cielo azul y ser alegre, el verde ser coraje y esperanza...
Al caño con la teoría del color! yo digo que la tristeza es café y punto.
Quien me contradiga tiene toda la razón.
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Ilustraciones,
Inconcluso
lunes 8 de enero de 2007
Pajarraco tenebroso

De entre las celdas positrónicas más recónditas de mi cerebro, emerge un pajarraco... o un fantasma de, que en un momento de ocio pidió salir del útero de las ideas donde vivía calientito. El parto no fue doloroso, más bien fue una cesárea ya que no salió de un huevo. Y aunque la cicatriz se ve fea no importa, nunca volteo a verla. Ahora tendrá que crecer fuera del fuego que lo mantuvo vivo, ahora va más hacia la muerte que hacia la vida... precio justo por satisfacer su curiosidad.
domingo 7 de enero de 2007
miércoles 3 de enero de 2007
martes 2 de enero de 2007
quiero SER

Quiero volar y seguir a las hadas de ajenjo y mandarina, fumar aire puro y echarme al sol para no sentir más el frío... volar como pinguino en el agua y atar mis agujetas para que los pies corran libres y que puedan tropezar con una piedra de chocolate... quedar embarrada de lodo y hundirme en él para llegar al corazón de la tierra, salir por un volcán y tocar las nubes naranja de un atardecer costeño... para cerrar los ojos y despertar en la gota de rocío del pasto del jardín
quiero evaporarme y abrazar un diente de león cuando sube al cielo... colgarme de él para caer en las alas de una golondina en una tarde a punto de llover... quiero llegar al nido y ser una rama... flotar suavemente mientras caigo al suelo, quiero que alguien me pise y quedar embarrada en sus zapatos... viajar en su zuela y quedarme atorada en una alfombra y colgarme de los bigotes del primer gato que pase por ahí... quiero ser sus cosquillas y causarle un estornudo... montar en una pulga... viajar de pelo en pelo y al ritmo de un cascabel, fundirme en la música y entrar como luces de colores por unos ojos.
lunes 1 de enero de 2007
el rey ha muerto
el rey gato me mira sospechosamente...me culpa por haber derrumbado su palacio
yo no fui!!! fue ese terremoto
yo sólo pasaba por aquí...
hace mucho que se derrumbó tu palacio
porqué no me crees?
fue cuando parpadeaste que te perdiste en el tiempo
pero ahora que no hay palacio, ya no hay rey
el rey ha muerto... ahora sólo eres un gato cualquiera
que sobre las piedras me mira incrédulo
viernes 29 de diciembre de 2006
Mariposas
Mapache
jueves 28 de diciembre de 2006
miércoles 27 de diciembre de 2006
luna

Mira al cielo... alguien te observa acomodado detrás de la luna. Alguien la ha mordido y se esconde sabiéndose culpable.
Las estrellas se pierden en sus colores de gelatina recién cuajada; cuadritos de fresa, limón, piña y uva, en medio de los chorros de acuarela derramada en una lágrima.
Contrastes de cielo azul y rojo sangre... ouch! malas noticias: un corazón roto. Las buenas: la sangre cuaja rápido... sobre todo al sentir el viento, el mismo viento que mueve las hojas del gran árbol y te acerca a mi.
Ahora entiendo... no es la luna que ha sido mordida, es el cielo que ha inclinado su cabeza tratando de comprenderme y al ver que soy fiel lunática me ha sonreído.
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